Este espacio nació huyendo de las cosas de este mundo. Es consuelo, es refugio, es alimento, es sueño, es signo, es arte... (Lucía Etxebarria)
CICLOTIMIA
Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2005.
14/07/2005
He leído tu telegrama. Escueto; conciso, y tan… como diría ¿Exhortativo? Sí, creo que esa es la palabra que también ayudaría a sintetizar tu voz. Escribo por el soborno, porque no quiero ver envejecer en mi recuerdo otra historia sin despedida. No quiero conformarme con tu última palabra. Rechazo como adiós tu “corazón”. Por eso, aquí me tienes, ofreciéndote una burda ventana de azúcar como reclamo. Vil cebo para la sequía de voluntades, pero no se hacerlo de otra manera, así que perdona mi torpeza. Me gustaría prometerte que ahora, a partir de ahora, haré mis deberes de caligrafía, y lo haré en compañía de la luna, aunque las estrellas tiemblen por las muertes de los vagabundos, pero no lo hago. No lo hago, porque sé que mi ánimo camina entre las impurezas de la molicie. No; no quiero agrietar las promesas. Te agradezco el aguijón que me has ofrecido, y la efectividad. Rehuía de este abecedario aglomerado. Lo miraba desde lejos, esperando que algún día pudiera escuchar su música cacofónica, y parece que hoy, ha surgido el milagro, porque hoy tengo ganas de escribir, no de lamentaciones, ni de quejidos, ni de humores negros. Simplemente tengo ganas de escribir. Gracias.
P.D. Las palabras no son gratuitas. Esperan recompensa.
Me siento espoleada por las travesuras que efectúan mis palabras. Se me amontonan en la boca, escurriéndose entre los dientes. Son jugo. El mordisco de una manzana ácida que va desfilando por la comisura de los labios. Saliva de placer. Hoy, tatareaba el tango de la fruta fresca mientras caminaba sin destino. Hoy, he hilvanado mi felicidad, y he puesto un dique de contención a los despojos de insultos que arremetían con la actriz principal de la película. No quiero más periódicos de domingos con lectores apáticos, que compran noticias por la coacción que le impone el calendario. Porque el rojo le obliga a su compra, aunque después su destino sea la mesa del comedor.
15/07/2005
Te miro desde lejos, colocando mi iris en la esquina de mi ojo para no temblar, para evitar el revoloteo de traviesas abejas que surcan mi vientre. No sé hablarte de frente. No aún no. Me da demasiado miedo la paralela de tus abrazos, me estremece aún tu sonrisa de hierro. El alambre que cubren tus dientes llaman a gritos a mi lengua. Y a veces, cuando comprimo la cobardía a un simple microbio miro los pequeños charcos pardos que cubren todo el contorno de tu efigie. Quiero sumergir mis falanges hasta quedarlos secos, porque quiero que tan sólo sean míos. De mi propiedad. Única y exclusivamente mía.
18/07/2005
El verbo superación no sabe hacer flexiones. Viviendo en el muelle del abandono, taladrada de deseos rociados en penumbras imposibles, acompañada por el féretro de canciones que te llevan al arrecife de dolor. Esquirla sin fe. No tengo credo. Ni Dios. Abro la boca para engullir culpa, para inundar el fracaso con grasa. No se escribir instancias al socorro. Resaca de lamentos. No sé sudar sentimientos. Me inmolo en los monólogos de perros desahuciados. Perdiendo en la tómbola de la paciencia. Soy alcantarilla del fracaso. Desprendiendo el olor de la desdicha. Bucanero de versos robados. Dame una oportunidad, y enseñare a caminar las canciones. Seducida por la viudez del maquillaje. No quiero preguntarle al espejo quien es la más guapa del reino, no quiero ver el reflejo de la bruja despiadada. Espectro enfermo de bostezos. Repugnantemente manchado del ostracismo. Depósito de olvidos cadavéricos. No se abrochar mi ansiedad. No quiero escuchar la nana de los abanicos. No deshinchará mis miedos. Soy espiga de alquitrán. Encaprichada de yeguas degeneradas, que injertan aullidos a los lechos paganos. Tendones cojos por las noches sin sueño. Sacudo mis labios de besos prohibidos. Labios que delinquen para conseguir el cloroformo de tu sexo. Frases sin ventilación, que se precipitan en tu boca, que se caen en tus labios sin tregua a una borracherra de pereza. Te despides con besos atacados de ternura.No se desenlazar palabras armónicas, no se componer versos de azúcar. Siempre escribiendo sobre torbellinos, sobre algarabías de frustraciones.
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19/07/2005
Creía extinguido los boletos de los agravios, que la pobreza de la felicidad estaba exterminada, que la indolencia ya no carcomía los párpados, pero las bofetadas no esperan en la sala de espera. Otra vez tú, Venus, sales de la concha, creyéndote impoluta. Presumes de tu tez blanca, y de tus rizos de oro, pero yo no vuelvo a retomar las caricias de estiércol. No te voy a pagar las mensualidades retrasadas de unos lienzos que ignoran los dedos jadeantes, de esas tiras de carne que lo único buscan es el broche a la independencia de tus montañas. He vendido la escalera de caracol, porque no quiero caminar en la circunferencia de tu desfiladero, porque entre los siete lagos, he aprendido a vivir entre la inmundicia de las hormigas. Estoy preñada de vómito. Pretendes comprarme con la publicidad de la prehistoria, cuando aún desconocíamos la cadencia de los besos, y cuando creíamos en las sirenas de peceras. Lo siento, pero es demasiado tarde. Ahora sólo eres una silueta de madera. Lista para empezar a arder.
27/07/2005
Ícaro

Despierto del sepulcro donde cada noche contamino y estropeo los sueños con arcángeles infectados de carbón. Después leo mis sacramentos del calvario que abrasan mis ojos, que calcinan mis lágrimas una y otra vez. Intento volar, elevarme del laberinto de mucosas, de elfos turbios, pero caigo. Otra vez vuelvo a caer. Mis alas se incendian, como las de Ícaro. Nunca obtendré los triunfos del delirio. Nunca. Sí, ese es mi sino. Intentaré exorcizar desengaños de cobre refulgente, olvidar los gatos negros que conducen a la furia de las oraciones de mi diario decrépito. Sí, soy amante incondicional de entrevistas con tragedias de asfalto. Esclava del leviatán. Empalagada del ruido de mis tormentos. Huelo a derrota. sobredosis de pesadumbre. Me pregunto dónde voy, dónde debo dirigir mis pasos, dónde ??!! Ajada mi memoria. Mi vida deslucida. Monocromática. Negra.
28/07/2005
Noche con luceros de ortigas. Noche donde dibujas cerrojos a los verbos pasados con úlceras, donde intentas dominar ese jamelgo que domina tu vida, ese viejo caballo que siempre se salta el paso de cebra al peatón de tu cuerpo. Que delinque en tus pasos que andan en ámbar. Que viola tu calma. Siempre en duda. Ceceando por los márgenes de las calles. Y mientras, aunque aún no descubres la felicidad en las olas del mar, luchas por desahuciarlo de su vida. Y pretendes derrotar a la vida, abriendo la puerta del cielo con una ganzúa. Y es inútil. La vida tiene pendientes. Y vallas. No te puedes saltar ninguna. No hay atajos que valgan. Ni moradas en los arrabales del útero materno. Ella, la vida, es un cactus. “Seca. Y con púas”, piensas sin ruido.
Y caminas, otra vez, dudando sobre la verdad de los ojos de los viandantes. Desconfiando de los cristales de su mirada. Y aunque seas agnóstica a sus promesas, a sus viajes de aire, a sus lunas de primavera, existen. Son de verdad. Gente de barro. Aunque el colibrí de su llanto desgarre mis mañanas blancas.
31/07/2005
Carmen Martín Gaite
Las historias de la vida son “cachitos”, dices. Son metralla que se carcome en la memoria, que se va corrompiendo defraudando la realidad. Después, con el paso del tiempo, depende de nosotros reconstruir nuestro camino, pegar las piezas, y todas las astillas de nuestra existencia. Sí, es verdad. Pegar y juntar los fragmentos para que todo tenga sentido. Y tú, ahora me has dado esa misión. Sin que tu no lo sepas, el duende Noc, me ha encomendado buscar parte de ti. La semana pasada fui a comprar “Nubosidad variable”, un libro tuyo. Empecé a leerlo con avidez, devorando cada página con codicia, pero el final no está. En este libro que me vendieron le faltan páginas sin escribir, páginas vírgenes que reclaman tu voz, que demandan su “cachito”. Sin que tú no lo sepas, me han regalado un libro defectuoso. Incompleto. Me han vendido tan sólo unos cuantos fragmentos de un espejo roto. Y sé que lo más fácil sería cambiarlo. Devolverlo y leerlo sin más, pero creo que no, que esto no ha sido casualidad, o quizás sí, vete tú a saber, pero por lo menos, déjame creer que aún existen las hadas y que las princesas esperan en su torre a un caballero que les va a salvar. Por eso ahora mi misión es completarte. Por eso mañana iré a la biblioteca a buscar a tu hermana para que te pueda explicar el por qué de todo. Mañana buscaremos esa voz que te ayude a comprender el resto de tu historia. Mañana te relleno. Mañana, por fin, sabrás tu verdad. Mañana tendrás el cartel de "THE END".