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CICLOTIMIA

Noche con luceros de ortigas. Noche donde dibujas cerrojos a los verbos pasados con úlceras, donde intentas dominar ese jamelgo que domina tu vida, ese viejo caballo que siempre se salta el paso de cebra al peatón de tu cuerpo. Que delinque en tus pasos que andan en ámbar. Que viola tu calma. Siempre en duda. Ceceando por los márgenes de las calles. Y mientras, aunque aún no descubres la felicidad en las olas del mar, luchas por desahuciarlo de su vida. Y pretendes derrotar a la vida, abriendo la puerta del cielo con una ganzúa. Y es inútil. La vida tiene pendientes. Y vallas. No te puedes saltar ninguna. No hay atajos que valgan. Ni moradas en los arrabales del útero materno. Ella, la vida, es un cactus. “Seca. Y con púas”, piensas sin ruido.
Y caminas, otra vez, dudando sobre la verdad de los ojos de los viandantes. Desconfiando de los cristales de su mirada. Y aunque seas agnóstica a sus promesas, a sus viajes de aire, a sus lunas de primavera, existen. Son de verdad. Gente de barro. Aunque el colibrí de su llanto desgarre mis mañanas blancas.
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4 comentarios

lokura -

Los habemos de verdad... los habemos de carton... algunos son de trapo llenos de remiendos... otros de piedra y acero... otros de esponja... los hay que caminan... los hay que se detienen a ver lo caminado... los hay que estan sentados...pero haberlos de verdad los hay. Besazos

'-.-' -

clap clap clap!
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Houdini -

Y tanto que son/somos de verdad, pero a veces disimulamos muy bien... ;-)

vi230850 -

Pondría a toda la humanidad a caminar dudando, para ser por fin humanos
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