Me aplastan sus gemidos, y sus sollozos de melancolía. Me agobian sus ojos con cuadro de despedida. Comisura convexa de labios con raíles de tren, de mi tranvía a la nueva vida. Las pinzas de la ropa colgaran mi rostro. El prozac secará mi ausencia, y habrá diagnósticos banales, y prospectos sin dialogo. Sí, puede que me abrace al egoísmo, que no entienda a los lazos rosas, ni sepa discernir la sangre con ciruelas, pero me voy. El 20 me voy.
Autor: Anónimo
Fecha: 10/01/2005 07:28.
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