Compramos nuestro amor en las rebajas. Era una ocasión única, una verdadera ganga. Una oportunidad exclusiva.., y quizá la última. Ambas lo sabíamos, y nos lo repartimos en caricias a duro, besos gratuitos, y miradas sin billetes, pero nadie nos aviso de los perjuicios de la melodía que lo acompasaba: siempre odie los tercetos…
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Autor: gi
Fecha: 08/10/2004 09:47.
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